¿Cómo será el futuro de las ciudades sostenibles?

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¿Cómo será el futuro de las ciudades sostenibles?

Francisco Rodríguez es consultor para startups y empresas que apuestan por una manera diferente de hacer las cosas. Fundador del blog Startups Colaborativas, este emprendedor especializado en economía digital y colaborativa está siempre en búsqueda constante de ideas sostenibles económicamente que creen además un impacto social y medioambiental.

Desde UnLtd Spain, en nuestra misión de impulsar startups en ciudades sostenibles, nos hemos puesto en contacto con Francisco para hablar sobre la importancia de la innovación y el emprendimiento de impacto positivo en el futuro de las ciudades sostenibles.

¿Qué papel tiene el emprendimiento en la transformación de nuestras ciudades en comunidades más sostenibles?

Los emprendedores tienen un papel esencial en esta transformación. Sin estas personas que ponen su tiempo, sus riesgos, sus ilusiones y su vida, sería imposible encontrar modelos que nos permitan utilizar de manera más eficiente los recursos y que nos conciencien de que otra forma de consumo es posible y necesaria.

Conforme vamos utilizando estas herramientas vemos el impacto que generan. Por ejemplo, primero la gente utilizaba BlaBlaCar por el precio, luego por la experiencia y ahora ya se está dando cuenta del impacto que tiene a nivel medioambiental el compartir plazas de coche y hacer un uso más óptimo de los recursos. Esto pasa con todo, tenemos activos que están cogiendo polvo en casa y ya hay herramientas desarrolladas por emprendedores que nos permiten ponerlos en valor para que otras personas puedan utilizarlos. El impacto positivo que tiene esto en el medio ambiente es inmenso. Según un estudio de la plataforma vibbo en 2015 , solamente en España se ahorró 700 mil toneladas de Co2 gracias al mercado de segunda mano, el equivalente a dos meses y medio sin tráfico en una ciudad como Madrid.

Poco a poco estas herramientas se están asimilando sin darnos cuenta de que estamos haciendo las cosas de manera diferente, pero haría falta más pedagogía para saber qué impacto tienen todos estos cambios y que las personas entendiesen también el momento de emergencia ambiental en el que estamos.

¿En qué ámbitos de las ciudades se está innovando más desde las startups?

Podemos hablar de innovación y disrupción en el ámbito energético ya que se está utilizando blockchain para la generación de energía y de fuentes limpias. Ahora que la regulación ha cambiado y aprovechando que en nuestro país hay más horas de sol que en el resto de Europa, deberíamos poner en marcha nuevas formas de producción basadas en que la ciudadanía pueda producir, compartir o vender esa energía generada gracias a sistemas basados en blockchain que pueden facilitar esta distribución energética de manera automática. Ahí creo que estará el gran cambio y donde habrá la mayor innovación.

Por otro lado, el impacto de la movilidad es mayor que en otros ámbitos ya que es algo que necesitamos cada día. Mientras no nos demos cuenta de que podemos evitar ciertos desplazamientos, la movilidad seguirá siendo esencial. De esta manera, sistemas como el carsharing, motosharing o bikesharing y otras formas que tenemos para desplazarnos de manera colectiva y haciendo un uso más óptimo de los recursos, seguirán teniendo igualmente un peso muy importante.

¿Está reñida la tecnología con la humanización de las ciudades? ¿Cómo puede la innovación digital contribuir a promover las relaciones sociales de sus habitantes?

Gracias a la tecnología estamos volviendo a los orígenes. Cuando se habla de plataformas como Airbnb parece que estamos hablando de algo nuevo, pero compartir casa con gente desconocida se ha hecho desde la prehistoria: en la península ibérica es uno de los sitios donde más restos de las téseras de hospitalidad se han encontrado.

Ahora volvemos a compartir casa, coche, experiencias y otros bienes gracias a la tecnología y a herramientas que ponen en contacto a usuarios que no se conocen. Hay aplicaciones que te permiten interactuar con gente de tu vecindario, como por ejemplo, ¿tienes sal?, lo que permite volver a crear comunidades cuando hasta hace muy poco teníamos casas individualizadas y el conocer a gente no era tan accesible debido a nuestro estilo de vida.

¿Qué impacto tiene actualmente la economía colaborativa en nuestras ciudades y cuál crees que será su evolución?

El impacto de la economía colaborativa está muy presente en ámbitos como en la energía y la movilidad, pero también en otros sectores en los que en un principio no parecía que fuese a tener tanto efecto.

En el sector de la alimentación, por ejemplo, vemos formas muy eficientes de colaborar. Es el caso de modelos como el de Farmidable, que pone en contacto a productores cercanos con usuarios concienciados por la huella ecológica que tienen los productos que consumen. Otras aplicaciones contribuyen a hacer un uso más óptimo de los recursos y evitar el desperdicio alimentario permitiendo a restaurantes dar salida a comida que no se han vendido a consumidores con menos recursos, como es el caso de Nice to Eat You.

Otro gran sector es el turismo que, al margen de las polémicas, está permitiendo aportar soluciones a otros problemas. Hay muchas ciudades y comunidades que se están beneficiando de estas plataformas que están permitiendo que aumente el turismo, favoreciendo que los habitantes pongan en valor su residencia y que los comercios vean aumentar la demanda. Por lo tanto, el impacto en general es muy positivo.

En cuanto al futuro de la economía colaborativa, las plataformas irán evolucionando al igual que lo harán los sistemas que permiten interactuar de manera más segura.  Los cambios regulatorios que provienen de la Unión Europea son clave y poco a poco los gobiernos se van dando cuenta de estas evoluciones. Es el caso de Andalucía, que cuenta con una de las regulaciones más positivas para fomentar el homesharing o carsharing de manera segura. Esto es importante porque cuanto más abrace la administración pública estos modelos, más seguridad generará en los ciudadanos y más uso se hará de estas plataformas, lo que fomentará la competencia asegurando un mejor servicio y a mejor precio.

¿De qué manera podemos fomentar en la sociedad modelos de emprendimiento que velen por el impacto social y medioambiental?

La educación y los datos son clave para que la ciudadanía conozca y entienda el impacto real de estos modelos de emprendimiento. Hay que intentar luchar contra los titulares que sólo generan miedo en la población y que  en la mayoría de los casos no están basados en datos reales. Se debe hablar más del impacto positivo ya que las buenas noticias también son noticia.

También hace falta políticos que busquen el interés general, que se guíen por datos reales y que promuevan estudios para conocer la verdad sobre esos datos. Además, la universidad se debe implicar aportando la visión científica para interpretar correctamente esos datos de manera que se pueda avanzar  favoreciendo el interés general.

¿Cómo te imaginas el futuro de las ciudades sostenibles?

En primer lugar, para que haya ciudades en el futuro, estas tienen que ser sostenibles.  Me imagino ciudades que tengan en cuenta el triple impacto social, ambiental y económico y que haya un equilibro entre los tres.

Deberán ser ciudades interconectadas donde ya no se hable de economía colaborativa sino de opciones: que la tecnología nos permita acceder a todas las distintas opciones que tenemos para realizar cualquier actividad de la manera más óptima posible, que todo esté integrado.

Imagino ciudades en las que ya no se hable jamás de pobreza energética ni de hambre, y que sepamos utilizar los recursos de manera racional. Y, sobre todo, que la regulación acompañe a todo esto y no haya que luchar por ello.

En comparación con otros países tenemos un largo recorrido por delante, pero poco a poco lo iremos consiguiendo. Gracias a una mayor concienciación de la sociedad civil y a la imposición de regulaciones desde Europa, la agenda política va incorporando ciertos temas que permitirán llevar a cabo medidas que hace unos años eran impensables. Es un cambio interesante y necesario.

¿Cuál es la situación del emprendimiento de impacto en España?

En general, en nuestro país se debería apreciar más el emprendimiento. No somos conscientes de lo duro que es emprender, consume tiempo, energía, recursos económicos y vida. Los emprendedores que entran en el sector de impacto es gente que tiene una sensibilidad hacia las personas y hacia el medioambiente, pero también una visión económica porque las empresas tienen que ser económicamente sostenibles; ganar dinero es bueno porque es una manera de saber que lo estás haciendo bien. Desde el conjunto de la sociedad, necesitamos quitar ese estigma e impulsar el emprendimiento, valorarlo y tener la convicción que es generador de valor y es necesario para seguir avanzando.

Por suerte, cada vez tiene más peso el propósito de cualquier empresa que se pone en marcha. Y el propósito tiene que ser siempre positivo, si no, es sólo un medio. Estamos ante una nueva etapa en las que las grandes empresas se están juntando con emprendedores que tienen valores, es una mezcla muy necesaria porque la suma no es dos sino mucho más. Igualmente, estamos en el buen camino al existir fondos de inversión que invierten en proyectos  de impacto positivo.

Estamos en un momento muy interesante en todos los sentidos y a la ciudadanía también le toca poner de su parte, no solamente haciendo las cosas de manera más eficiente en el día a día sino también apreciando el emprendimiento para que desde la sociedad se impulsen las regulaciones necesarias que estimulen un crecimiento sostenible.

 

Francisco Rodríguez es también conector de la red global OuiShare y autor de los libros Startups Colaborativas y otras historias del sector y de Del Hospitium al Turismo 4.0.