«Hay que cambiar el modelo, evolucionar el modelo. Que ya no valga ganar pasta a costa de lo que sea y a costa de los demás»

Entrevistamos a Ángel Bonet, presidente de UnLimited Spain, emprendedor apasionado y firme defensor de la economía del propósito. En esta entrevista, Ángel nos habla del emprendedor precoz que fue, del impulso filantrópico que le movió a dedicarse de lleno a las empresas de impacto social, y de la hoja de ruta de la economía de impacto; de todo lo que está por hacer.

 

Ángel, cuéntanos. ¿Qué trayectoria profesional tenías antes de dedicarte al impacto social?

Mi vida profesional ha estado siempre en el mundo de la tecnología. En el año 2000 fundé una consultoría tecnológica, que el 2011 vendí a Deloitte. Luego pasé a Indra, a montar allí toda la unidad de tecnología. Es decir, mi otra vida paralela al impacto social es la tecnología y la innovación. 

 

¿Y cómo llegaste al sector de la tecnología?

Mi carrera formativa es muy rara. Nunca me gustó estudiar. Por el amor de mi padre, me metí en una FP para producción de televisión. Estábamos en los 80, empezaba a explotar el mundo de la televisión, empezaba una España de nuevos canales, de comunicación audiovisual. Con 17 monté una productora con un compañero de clase (yo era un poco joven, pero iba siempre avanzado a mi época). Comenzamos filmando comuniones, bodas y bautizos. Luego ví que tenía más talento detrás de las cámaras, en la gestión, más que en la producción. Ahí me dí cuenta de que tenía que hacer algo más. Vine a Madrid a estudiar un máster en el IE en Dirección Comercial y Marketing y a partir de ahí ya salté al mundo de la consultoría, especializándome en tecnología.

 

Llegado un punto en tu vida, sentiste la urgencia de empezar a hacer empresas con propósito. ¿Hubo un detonante? 

Yo creo que lo llevaba ya de mochila. Tuve la suerte, con 12 años, de que mi padre se arruinara. Al tener que empezar, no de cero sino de menos mil, como digo yo, el hambre me agudizó el ingenio. La experiencia de haberlo pasado mal se me quedó dentro, es lo que he llevado siempre en la mochila. 

Yo he tenido mucha suerte. Estaba condenado a ser clase media toda la vida pero me fue muy bien en los negocio. La sensación que llevaba dentro de mí de que tenía que ayudar a la gente eclosionó cuando conocí a Manuel Lencero. Manuel me abrió una puerta muy bonita y empezamos con un proyecto filantrópico en Katmandú. Ahí descubrí que mi gran hobby es ayudar. Pero no por ser buena personas, sino porque me gusta, es mi hobby, es puro egoísmo.

 

¿Cómo definirías el impacto que este giro en tu trayectoria ha tenido en la sociedad?

No le he dedicado ni un segundo a pensar en eso. Voy en un coche y voy sin retrovisor. No miro para atrás. Aunque sí es cierto que, al hablar con personas influyentes del país, nos empiezan a reconocer que tenemos un cierto nivel de influencia. Sé que en ciertos círculos del Gobierno nos ven, nos leen, sé que inspiramos. Pero me da vergüenza hablar en términos de impacto mientras quede tanto por hacer. Soy consciente de que el cambio real todavía no ha empezado y yo ya no lo voy a ver estando vivo.

Creo que algo estamos haciendo, pero no sé cómo medirlo. Y como queda tanto por hacer, pues no tiene sentido mirar atrás y ver lo que hemos hecho. Cuando uno para a mirar por el retrovisor es el principio del fin.

 

Y mirando hacia delante, ¿cómo te imaginas el futuro de las empresas de impacto?

El modelo económico que tenemos actualmente, que nos ha llevado a un progreso inimaginable en los últimos años, está siendo insuficiente. Está generando dos principales problemas, por resumirlo mucho: un deterioro medio ambiental insostenible y una diferencia de clases sociales indigna del ser humano. Esto es una deficiencia del modelo, y lo que hay que hacer es cambiar el modelo, evolucionar el modelo. Que ya no valga ganar pasta a costa de lo que sea y a costa de los demás.

Hasta que no haya doble contabilidad oficial donde el Banco de España exija a las compañías de este país que reporten información no financiera homogeneizada,  hasta que no esté como asignatura troncal en todas las universidades, hasta que no sea mainstream en todos los medios de comunicación, hasta que no salga en las encuestas como primer punto de preocupación (hoy en día ni sale), está todo por hacer.

 


 

Ángel Bonet es actualmente presidente de la fundación UnLimited Spain, una organización que impulsa startups con impacto social y medioambiental. Además, es fundador de ImpactCo.mpany, una firma que brinda servicios de asesoramiento personalizado a empresarios, inversores y altos ejecutivos, acompañándolos en la transformación de sus empresas hacia el crecimiento exponencial y el impacto social.