¿Qué significa realmente tener éxito? ¿Ganar dinero? ¿Ascender profesionalmente? ¿Conseguir reconocimiento? ¿O quizás llevamos demasiado tiempo persiguiendo una definición del éxito que ni siquiera hemos elegido?
El pasado 27 de octubre reunimos al Círculo Unlimited, la comunidad de liderazgo de la fundación Unlimited, en una nueva edición de nuestros encuentros para abordar qué significa tener éxito hoy y qué indicadores utilizamos para medirlo.
Bajo el título HACKeando el éxito, reunimos a profesionales de distintas generaciones y disciplinas para cuestionar cómo construimos nuestras aspiraciones personales y profesionales, cómo medimos el éxito en las empresas y qué influencia tienen la cultura y los relatos que consumimos en aquello que deseamos alcanzar.
¿Y si el éxito también consistiera en aprender a equivocarnos?
Manuel Lencero, CEO de la Fundación Unlimited, abrió el encuentro invitándonos a reflexionar sobre qué entendemos por éxito y por qué, en ocasiones, su búsqueda puede hacernos más daño del que imaginamos.
A continuación, Pilar Llácer, filósofa y experta en liderazgo, planteó una reflexión sobre el significado del éxito en un momento en el que la inteligencia artificial está cambiando nuestra relación con el trabajo, el conocimiento y el aprendizaje.
Desde la aparición de ChatGPT en noviembre de 2022, nos enfrentamos a una nueva pregunta sobre nuestra propia identidad: ¿Qué nos diferencia de una inteligencia artificial?
Nuestra capacidad de elegir, de equivocarnos, de afrontar la incertidumbre y de aprender es una de las respuestas.
Sin embargo, vivimos en una sociedad que prima cada vez más la comodidad y los resultados inmediatos. Nos estamos acostumbrando a una vida fácil y, en el camino, corremos el riesgo de perder nuestra capacidad de esfuerzo.
Pilar reivindicó precisamente el esfuerzo como una parte maravillosa del aprendizaje. También la importancia de recuperar el propósito, de saber a qué nos apegamos y de encontrar una razón para hacer las cosas que vaya más allá del reconocimiento o los resultados.
Tres miradas para cuestionar el éxito
La primera mesa, ¿Y si no quisiéramos tener éxito, sino parecerlo?, abordó nuestra relación con el reconocimiento social y las expectativas que condicionan nuestras decisiones. Moderada por Marián Sáncal, reunió a Mercedes Wullich, Sergio San Juan Escarramán y Mauricio Enríquez Mascaró para reflexionar sobre autenticidad, visibilidad y coherencia personal.
La segunda conversación, ¿Y si triunfar en la empresa no fuera tener éxito?, trasladó el debate al mundo empresarial. Daniel Truran, Eduardo Petrossi, Koro Castellano y Amaia Bengoechea cuestionaron qué significa realmente triunfar profesionalmente, qué lugar deben ocupar los resultados económicos y cómo podemos aprender a relacionarnos de otra manera con los errores.
Por último, en ¿Cómo nos ha enseñado la ficción a imaginar una vida de éxito?, Alexia Dodd van Bloeme, Marisa Fernández Armenteros, Liz Lobato y Sandra Cobos González exploraron cómo las historias que vemos y consumimos condicionan nuestros referentes y nuestra propia idea de haber llegado lejos.
Y para ti, ¿Qué es el éxito? Una conversación entre generaciones
Después de escuchar a los ponentes, quisimos trasladar la pregunta a todas las personas asistentes.
Para ello, Claudina Caramuti, socia fundadora y directora de Desarrollo de CANVAS Estrategias Sostenibles, junto a Elisa Masa Lucas y Cristina Martínez, estudiantes de TeamLabs/, dinamizaron una actividad participativa de cierre.
Cada asistente debía identificar a qué generación pertenecía y compartir qué significaba para él o ella tener éxito. El objetivo era contrastar cómo entendemos el éxito desde distintas etapas de la vida y comprobar qué elementos compartimos, cuáles cambian y cuáles cuestionamos a medida que acumulamos experiencias.
Generación Z: libertad, felicidad y tiempo de calidad
Entre las respuestas de los participantes de la generación Z aparecieron conceptos como cumplir sueños, alcanzar metas, tener libertad, conseguir reconocimiento, disponer de tiempo de calidad y ser felices.
También surgió una reflexión interesante: el éxito puede consistir en tener la oportunidad de trabajar en algo que realmente te representa.
En esta mirada, el éxito no se entiende exclusivamente como un resultado final, sino también como un proceso. No se trata únicamente de alcanzar una meta, sino de encontrar satisfacción en aquello que hacemos mientras avanzamos hacia ella.
La libertad para decidir, el tiempo personal y la felicidad conviven con las ganas de alcanzar objetivos y conseguir reconocimiento.
Millennials: el valor de la coherencia
Entre los millennials apareció una palabra especialmente relevante: coherencia.
La importancia de construir una vida alineada con aquello que creemos, incluso cuando eso implica tomar decisiones que no responden a lo que se espera de nosotros.
En ocasiones, significa ir a contracorriente, renunciar a determinadas oportunidades o asumir el coste de elegir un camino diferente al establecido.
El éxito, desde esta perspectiva, está relacionado con la capacidad de mantener esa coherencia entre nuestros valores, nuestras decisiones y nuestra forma de vivir.
Generación X: que lo que hemos hecho haya servido para algo
Para los participantes de la generación X, el éxito apareció vinculado a una idea muy concreta: sentir que lo que han hecho a lo largo de su vida ha servido para algo.
Poder mirar atrás y sentirse agradecidos, estar en paz y tranquilos con las decisiones tomadas y saber que, de alguna manera, han contribuido positivamente a su entorno.
También surgió el deseo de ser personas que siembran el bien, que dejan algo positivo a su paso.
Una visión del éxito que no se centra tanto en aquello que todavía queda por conseguir, sino en el valor de lo que se ha hecho y de lo que se deja a los demás.
Baby boomers: la paz y la tranquilidad
Entre los baby boomers, dos conceptos destacaron por encima del resto: la paz y la tranquilidad.
Una definición del éxito que pone el foco en el bienestar personal y en la posibilidad de vivir con serenidad.
Dos aspiraciones que también aparecieron entre los participantes de la generación X y que nos recuerdan que el éxito no siempre tiene que ver con conseguir más.
¿Qué aprendimos al escuchar a distintas generaciones?
La dinámica permitió comprobar que, aunque nuestras prioridades pueden cambiar según el momento vital en el que nos encontramos, también existen importantes puntos de encuentro.
Los participantes más jóvenes hablaron de libertad, felicidad, metas personales y coherencia. La generación X puso el foco en que lo vivido y lo construido haya tenido sentido, en sentirse agradecidos y en contribuir positivamente a los demás. Y entre los baby boomers destacaron la paz y la tranquilidad.
No son definiciones excluyentes, sino distintas formas de acercarse a una misma pregunta.
Y apareció una cuestión que ya había sobrevolado las tres mesas: el éxito no es necesariamente aquello que los demás reconocen como tal, sino aquello que tiene sentido para cada uno de nosotros.
Cambiar las reglas para cambiar las empresas
Después de escuchar tantas perspectivas diferentes, nos quedamos con varias reflexiones.
La primera es que no existe una definición universal del éxito. Nuestras prioridades son diferentes y pueden cambiar a lo largo de nuestra vida.
La segunda es que necesitamos recuperar nuestra capacidad de decidir. Preguntarnos si aquello que perseguimos responde realmente a nuestras aspiraciones o si estamos intentando cumplir unas expectativas que otros han construido para nosotros.
También reivindicamos el valor del aprendizaje, del esfuerzo y del error. El éxito no puede medirse únicamente por los resultados: el camino que recorremos para alcanzarlos también importa.
Y, por último, necesitamos ampliar nuestra manera de entender el éxito para incorporar otras dimensiones como la coherencia, la libertad, el bienestar, la tranquilidad y nuestra capacidad de contribuir positivamente a quienes nos rodean.
En Unlimited llevamos más de una década defendiendo que el éxito empresarial no puede medirse únicamente por los resultados económicos. Creemos que las empresas tienen la capacidad de generar valor para su negocio y, al mismo tiempo, contribuir positivamente a las personas y al planeta.
Por eso nos parece tan importante abrir conversaciones como esta.
Porque nuestra forma de entender el éxito influye en las decisiones que tomamos, en los modelos de liderazgo que construimos y en aquello que premiamos dentro de las organizaciones.



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