La sostenibilidad ya forma parte de la estrategia de muchas empresas. Los objetivos están definidos, los compromisos publicados y los planes de sostenibilidad ocupan un lugar cada vez más importante en la agenda de los equipos directivos. El reto está en conseguir que todo ese trabajo se traduzca en proyectos concretos, decisiones y resultados medibles.

Según el estudio The Move to Mandatory Reporting de KPMG, publicado en 2024, el 96 % de las 250 mayores empresas del mundo lleva a cabo reportes de sostenibilidad y el 95 % se establece objetivos de reducción de emisiones de carbono. Sin embargo, establecer objetivos no garantiza por sí solo que se consigan resultados.

Mientras tanto un análisis de IBM Institute for Business Value identificó que el 86 % de los directivos encuestados afirmaba que su organización contaba con una estrategia de sostenibilidad, pero solo el 35 % decía haber actuado sobre ella.

Ahora que muchas empresas han definido qué quieren conseguir, deben enfocarse en encontrar la manera de convertir los objetivos de sostenibilidad en acciones que generen impacto positivo real y valor para las personas, el medio ambiente y el negocio.

¿Qué es un plan de sostenibilidad empresarial?

Un plan de sostenibilidad empresarial es una hoja de ruta que permite a una organización identificar sus prioridades sociales y ambientales, establecer objetivos, definir acciones y medir los resultados.

Pero un buen plan no debería quedarse en un documento ni limitarse a establecer compromisos. Su valor está en orientar las decisiones de la empresa y ayudar a que la sostenibilidad forme parte de su actividad diaria.

Para conseguirlo, debe responder a preguntas concretas.

  • Qué queremos cambiar y por qué.
  • Dónde puede la empresa generar un impacto significativo.
  • Qué relación tiene ese reto con la estrategia y el negocio.
  • Qué personas, recursos y aliados necesitamos.
  • Cómo vamos a medir los resultados.

Responder a estas preguntas permite pasar de las grandes aspiraciones a una hoja de ruta que se pueda ejecutar.

Una estrategia de sostenibilidad no genera impacto hasta que empieza a cambiar cosas

Reducir emisiones, impulsar la economía circular, mejorar la inclusión o contribuir al desarrollo social son objetivos relevantes. Sin embargo, para llevarlos a la práctica es necesario concretar qué problema queremos resolver y qué podemos hacer para abordarlo.

Contribuir al desarrollo sostenible es una aspiración. Identificar soluciones que mejoren las oportunidades económicas y sociales de un territorio es un reto sobre el que una empresa puede empezar a trabajar. Por eso, los planes se empiezan a hacer realidad cuando los compromisos se traducen en oportunidades de acción, dejando de ser una declaración para convertirse en una forma de actuar.

Si una organización concreta sus retos, puede empezar a movilizar a las personas, los recursos y el conocimiento necesarios para abordarlos. También puede identificar nuevas oportunidades de innovación, colaborar con otros agentes y desarrollar proyectos que aporten valor a la sociedad y al negocio.

Cómo implementar un plan de sostenibilidad empresarial

Cada organización parte de una realidad distinta. Por eso, activar un plan de sostenibilidad no consiste en aplicar una fórmula universal, sino en encontrar la manera de llevar los objetivos a la práctica según las capacidades, los recursos y los retos de cada empresa.

Estos cinco pasos pueden ayudar a hacerlo.

1. Convertir los objetivos de sostenibilidad en retos concretos

Si una empresa quiere avanzar en economía circular, por ejemplo, puede explorar cómo reducir residuos en sus procesos, aprovechar materiales que actualmente se descartan o desarrollar productos con una vida útil más larga.

Para definir el reto, conviene identificar qué queremos cambiar, a quién afecta el problema, qué capacidades tiene la empresa y dónde puede generar un impacto diferencial.

Cuanto más claro esté el reto, más fácil será identificar soluciones, establecer prioridades y definir los recursos necesarios.

2. Conectar la sostenibilidad con la estrategia de negocio

Uno de los grandes desafíos de los planes de sostenibilidad es evitar que funcionen como una agenda paralela al negocio.

La sostenibilidad puede contribuir a mejorar procesos, impulsar la innovación, desarrollar productos y servicios, atraer talento y explorar nuevas oportunidades de mercado. Identificar estas conexiones ayuda a que los proyectos formen parte de las prioridades de la organización y cuenten con el apoyo necesario para avanzar.

La pregunta no es si debemos elegir entre sostenibilidad y negocio, sino cómo podemos abordar un reto social o ambiental de una forma que genere valor para ambos. Cuando existe esa conexión, resulta más sencillo movilizar recursos, implicar a los equipos directivos y dar continuidad a las iniciativas.

3. Activar el talento interno

Un plan de sostenibilidad necesita personas capaces de convertir los objetivos en soluciones. Y muchas de las capacidades necesarias ya existen dentro de la propia empresa.

Los equipos de operaciones conocen los procesos, los de tecnología pueden identificar soluciones técnicas, los de producto conocen las necesidades de los clientes y los de comunicación pueden ayudar a conectar las iniciativas con sus públicos. Luego de reconocer las capacidades de cada equipo, hay que conectar ese conocimiento y crear espacios donde las personas puedan proponer, experimentar y desarrollar nuevas ideas que se convertirán en proyectos reales.

Un ejemplo es Órbita MasOrange, el programa de intraemprendimiento con impacto positivo diseñado y ejecutado por Fundación Unlimited junto a Orange España en el que equipos multidisciplinares se unen para dar respuesta a retos estratégicos de la compañía, conectando la innovación y la sostenibilidad con las prioridades del negocio.

Esta forma de trabajar permite llevar los retos de la organización a los equipos y convertir el talento interno en una palanca de innovación.

4. Colaborar con startups y otros agentes del ecosistema

Las empresas no tienen que resolver todos los retos por sí solas. En el ecosistema existen startups, emprendedores, universidades, entidades sociales y otros agentes que ya están desarrollando soluciones a problemas concretos. Conectar con ellos permite incorporar conocimiento especializado, explorar nuevas tecnologías y acelerar el desarrollo de proyectos.

La colaboración puede adoptar distintas formas, desde desarrollar un proyecto conjunto hasta probar una solución innovadora o establecer una alianza a largo plazo. Por eso, conviene contemplar estas conexiones desde el diseño del plan de sostenibilidad, en lugar de esperar a que surja una necesidad concreta.

A veces, avanzar no consiste en inventar una solución desde cero, sino en encontrar a quienes ya están trabajando en ella y crear las condiciones para que llegue más lejos.

5. Medir los resultados, aprender y ajustar 

Medir un plan de sostenibilidad no se trata únicamente en contabilizar las actividades realizadas. También hay que analizar qué cambios se han producido y en qué medida se han alcanzado los objetivos.

El número de participantes en un programa, las horas de formación o la inversión realizada son indicadores útiles para conocer la actividad. Sin embargo, no explican por sí solos qué ha cambiado gracias a ella. Por eso, es importante definir desde el principio qué resultados esperamos conseguir y cómo vamos a medirlos, combinando indicadores cuantitativos y cualitativos alineados con los estándares internacionales enmarcados en aspectos ambientales, sociales y de gobernanza.

La medición periódica de estas tres dimensiones permite identificar qué funciona, qué necesita mejorar y qué iniciativas tienen potencial para crecer. También ayuda a tomar decisiones sobre la asignación de recursos y a demostrar el valor de los proyectos. Un buen plan de sostenibilidad no solo permite saber qué hemos hecho, sino entender qué hemos conseguido cambiar.

Del plan de sostenibilidad a la acción

Activar una estrategia de sostenibilidad no significa necesariamente crear más procesos o documentos. Significa establecer las condiciones para que la empresa pueda actuar sobre sus retos prioritarios. El recorrido puede resumirse así.

  1. Estrategia, que define las prioridades y la dirección.
  2. Reto, que concreta dónde queremos generar un cambio.
  3. Proyecto, que convierte el objetivo en acciones.
  4. Experimentación, que permite probar soluciones y aprender.
  5. Medición, que ayuda a evaluar los resultados y mejorar.

Este proceso no siempre es lineal. Los aprendizajes pueden llevar a revisar el reto, adaptar el proyecto o buscar nuevos aliados. Lo importante es que la estrategia se traduzca en decisiones y avances concretos.

¿Tu empresa ya tiene un plan de sostenibilidad?

Si tu organización ya cuenta con objetivos de sostenibilidad, compromisos ambientales o sociales y equipos trabajando en ellos, el siguiente paso puede no ser empezar de cero, sino encontrar la manera de activar todo ese potencial.

En Fundación Unlimited ayudamos a empresas y organizaciones a convertir sus retos sociales y ambientales en oportunidades de innovación, negocio e impacto medible. Diseñamos programas a medida, activamos el talento interno, conectamos empresas con startups y otros agentes del ecosistema y acompañamos los proyectos desde la identificación del reto hasta la medición de sus resultados.

Un plan de sostenibilidad adquiere verdadero valor cuando consigue movilizar a la organización y generar cambios que se puedan demostrar y perdurar en el tiempo.

En Unlimited cambiamos a las empresas para cambiar el mundo.

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