A partir del auge de la era digital, un momento histórico, al marketing, a la comunicación y a los valores empresariales les sucede lo mismo que a la tecnología: están evolucionando muy rápido. 

Hoy en día, para los consumidores, ya no basta con que inventes el «mejor» producto o servicio, sino que aquello que ofrezcas debe demostrar de forma clara qué beneficio trae a la sociedad y al mundo.

Partiendo de esta premisa, es que nace el concepto de propósito empresarial.

El propósito empresarial es lo que define el «para qué» existe una empresa y enmarca «cuál» es el valor que entrega.

Sin embargo, esto no puede ser una mera declaración de intenciones, sino que debe demostrarse con hechos y acciones concretas. Debe estar reflejado en la cadena de valor, en el modelo de producción, en las relaciones entre miembros de la organización y en las reglas no escritas.

Por eso, las empresas que quieran ser percibidas como realmente «responsables», deben buscar la generación de valor, desde lo más profundo, para todos los grupos de interés, o al menos para los más importantes. Deben darle sentido a lo que hacen. 

 

Responsabilidad Social Corporativa

 

Hay otro concepto parecido, pero que no se trata exactamente de lo mismo, que es la Responsabilidad Social Empresarial (R. S. E.).

Esta es la contribución voluntaria de la empresa al mejoramiento social, económico y medioambiental.

¿Cómo lo hace?

Destinando una parte de sus activos (tanto financieros, como humanos) para que sean útiles en algún área específica del mundo.

¿Qué diferencia hay, en sí, entre el Propósito Empresarial y la Responsabilidad Social Empresarial?

Las empresas que se mueven por un propósito empresarial son las que, desde su nacimiento, todo lo que hacen es para impactar positivamente al mundo.

Un ejemplo perfecto es la startup que aceleramos: AUARA, una empresa social. 

Ellos, desde que surgieron, han sido una empresa social y altruista con el objetivo de llevar agua potable a lugares del mundo donde no hay fácil acceso.

Por ende, todas las decisiones que toman, se basan en este propósito.

Tal y como decimos en este artículo, el propósito empresarial no es algo aislado de la empresa; tiene que estar vinculado al modelo de negocio, servir de guía a la estrategia de la empresa, y encaminar así sus decisiones.

Ahora, cuando se trata de responsabilidad social empresarial, es ya un aporte que no necesariamente está asociado con el modelo de negocio de la empresa. 

Podría verse, más bien, como la toma de algunas decisiones, acordes con las demandas y valores de la sociedad. 

Además, la Responsabilidad Social Corporativa tiene una serie de ventajas que te contamos aquí.

Por eso, muchas veces nace de la presión social, como algo externo; y no surge del corazón de las organizaciones.

Esta es la razón por la que los proyectos que nacen de la R. S. E. suelen ser pequeños, con poco presupuesto, y con acciones muy puntuales.

Incluso, hay ocasiones en las que se trata nada más de «una mera campaña de marketing».

Claro, peor es no hacer nada en lo absoluto, pero en nuestra opinión, actuar para calmar la presión social o por mera publicidad ya no es suficiente.

Esta es la razón por la que nuestro CEO, Manuel Lencero, una vez dijo:

«Para lograr un desarrollo sostenible, sólido y duradero, las empresas deben intervenir al amparo a su naturaleza más activista y desde ahí convertir la RSE en parte de la estrategia de la empresa, y no solo en un ejercicio táctico. Debe seguir evolucionando hasta permear en el corazón de las organizaciones. Eso es lo que tenemos que cambiar».

Si todas las empresas apostaran por este modelo, estaríamos sin duda en un mundo mejor. Y este es el propósito empresarial que mueve a todos y cada uno de los miembros de Unlimited Spain.